Los sueños de las marionetas
De la petición de la Rogelia he podido deducir que tenéis un ávido interés en conocer los sueños de las marionetas, muñecos y demás semejantes. Esto no me extraña: nuestra revolución es reciente y nuestra naturalezaa poco conocida, así que en los próximos post haremos una introducción a nuestro mundo, para que conocernos, amarnos y apoyar nuestra causa sean todo uno.
Por ello hablaré de algunos de los sueños más mejores que mi amaderada cabeza ha producido, casi siempre en el baul del Moreno:
1) Iba yo a jugar al tenis en donde yo vivo. De repente, al entrar en las pistas, más propias para que coman las vacas que para jugar a algo, me doy cuenta de que es enorme y alrededor de la pista hay un graderío gigantesco, como el del Bernabeu por lo menos. El arbitro me llama la atención por llegar tarde al torneo (¿torneo?), y poco más o menos que me empuja a la pista.
De repente aparece mi contrincante.
Stalin.
Sí, sí, el dictador soviético. Con uniforme militar y todo. La gente aplaude a rabiar, y me doy cuenta de que TODOS tienen banderitas de la URSS. Empezamos a jugar y le estoy metiendo una paliza, momento en que me pongo a pensar si no será mejor dejarse perder. El arbitro dice entonces "recordarmos que el que pierda el partido será ejecutado".
Mucho mejor. Menos mal que el sueño acabó ahí.
2) Iba yo a la facultad y me meto en el autobus. Está totalmente vacío. Es sentarme, mirar por el cristal y girarme y resulta que tengo sentado al lado a Zapatero. El susto es tremendo. Tras tranquilizarme, me dice (estaba entonces presidiento esto Aznar) que quiere contarme su programa de gobierno, a ver que me parece. "¿Y porqué a mí?" le dije. Me dijo que la política se hace abajo, en la calle. "Pero tan tan abajo...somos millones en España, eh? Vas a estar dando clases varios siglos...además sois unos blandos!" le dije. La cosa es que él, muy razonable, me quería explicar que quería hacer con el chiringo cuando lo regentara, pero también se acabó pronto el sueño.
3) Después de zamparme una pizza familiar y media de otra (es de hecho más materia orgánica de la que yo tengo), tuve unas pesadillas espantosas en las que un Comecocos gigante me perseguía por pasillos fosforencentes, en los que sonaba una musica repetitiva de tres notas y en las que había fantasmas gigantes a los que se zampaba si pillaba en medio. Horroroso. Ver esa enooorme boca abrirse y cerrarse todo el rato, ese comecocos de 5 metros de alto tan aseptico, tan pesao... lo que corrí esa noche. Tremendo.
4) Y para acabar el sueño que tuve durante dos meses seguidos todas las noches, cuando iba a la escuela de marionetas básica cuando era más pequeño (si cabe). Iba yo de excursión con conocidos a una montaña cuyo único camino para ascender era en espiral. En el borde de la montaña había muchas cuevas, y en el otro borde se veía un gigantesco mar que en vez de agua estaba lleno de sopa (odioaba/odio/odiarié la sopa siempre). Iba yo caminando por el borde, cuando, para mi espanto, de una de las cuevas sale el Conde Dracula, el monstruo que de chico me tenía aterrorizado. ¿Y que creeis que hace? ¿Me muerde? ¿Me hipnotiza? Nooo. Me tira un cubo de agua fría, que me echa por el acantilado al mar de sopa, donde braceo desesperado mientras trago sopa en el proceso de ahogarme.
Luego en otro sueño, tiempo después, obligaba a Drácula a comerse un bocata de ajo, por cachondo, pero eso es otra historia.
Otro día seguiremos con el apasionante mundo de las marionetas.
¡Vivan las marionetas! ¡Viva Fraggle Rock! ¡Viva el pueblo!






